19 de noviembre
Quinto día y me he sentido bien conmigo. Haciendo mucho ejercicio. Un poco cansado y dolorido pero cada vez más acostumbrado.
Ayer por la noche, el mismo tripulante que me dio el primer “manguito” (la bandera) me vio y me regaló mi segundo “manguito” que dice SEMAR. Ahora sí mi uniforme ya luce mucho mejor. 💪🏻
En lo personal he logrado desarrollar empatía y entendimiento con algunos elementos a nivel personal. Sin embargo aún no logro integrarme a ningún grupo y eso, para un ser social como yo, es un poco duro.
El teniente Caña me sorprende porque me sabe leer. Nos tratamos con respeto pero también con aprecio. El teniente Valle también ha sido muy amigable. La personalidad naval es amable pero las cercanías no son comunes.
No sé si en algún momento me llegue a integrar o no a un grupo. Lo intentaré, pero se antoja difícil. Lo importante de todo esto es que, por primera vez, si no logro integrarme a algún grupo, no me causaría frustración. Me siento bien como para no tener que integrarme aunque honestamente preferiría que eso ocurriera. Soy bastante gregario, pero tampoco voy a buscar integrarme a huevo.
Le he dado algunos detalles a tripulantes que han tenido algún gesto amable conmigo, pero no lo hago para “comprar simpatías” sino como un acto genuino de aprecio o agradecimiento. Es difícil guardar el balance y no dudo que yerre, pero al menos lo intento.
Durante la final del turcocesto (el Basketball que se juega a bordo con una bola de cabos), hubo riña entre popa y proa pero estuvo divertida. Fue narrada por cadetes que son más bien pequeños cabroncitos, pero sanos y ejemplares con sus faenas (tareas). En otro momento hablaré de ellos.
Se me ocurrió unirme al ejercicio de Insanity hoy, y por lo visto lo único “insane” fue la idea de hacerlo en viernes (al doble de intensidad) y de querer hacerlo con marinos y cadetes de la Naval. ¿A quién se le ocurre?🤦🏻♂️ Sólo a mi.
La realidad es que en este barco será muy difícil bajar de peso. Me apunte a un concurso cuyo perdedor deberá pagar al ganador 100 dólares en una cena cuando arribemos a Valencia. Tengo varias cosas en contra: el hecho de que estos personajes llevan haciendo ejercicio intenso por al menos 15 años; que aunque no me siento, viejo los 37 pesan; y que la comida siendo tan rica, nomas no ayuda en ese propósito. A ver qué resulta.
Mikel me escribió; le mandaré unas memorias. Hablé con Sergio Soler y le regalé un par de fotografías (ahora el regalo más preciado que puedo hacer a algún ser querido, por el tiempo que tardan en subir).
El cadete “X” sigue sumando puntos y “Y”ni se diga, mientras “A” y “B” se han apartado. Mañana que me vean desayunando con ellos en la Cámara de Cadetes, su perspectiva cambiará, y verán que Luisón sigue siendo el mismo que conocieron en Cádiz. Me tendrán de vuelta, solo que aún no era tiempo de hacerlo…. Hoy cené con el Comandante y, tras la cena de hoy, a partir de mañana será momento de cadetear.